Un árbol es un ser vivo resistente, si enraíza bien puede tener una vida muy longeva, incluso puede sobrevivir tempestades. Representar un árbol en piedra significa usurpar esa elasticidad y capacidad de modificarse y mimetizar con el medio que lo rodea. Con esta representación quiero hacer un puente entre la fragilidad del objeto producido y la figura parental. Pretendo expresar el cambio de visión que se produce cuando nos damos cuenta de que nuestros padres no son sempiternos.

Raquel Sesma Ramón. (2014-2015). El tiempo de la vida. Esculpido. Piedra
Crema Andalucía y cuerda de sisal de 4 mm. Medidas variables. Barcelona

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